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Los orígenes: una fábrica de productos para doradores en la calle Saint-Denis de París :
En 1912, Georges Libéron recupera una fábrica de artículos para pintores y doradores de madera y se instala en el nº 163 de la calle Saint-Denis, al fondo de la plaza Greneta. La tienda, situada cerca del arrabal de Saint-Antoine, posee una clientela formada básicamente por profesionales doradores y ebanistas.

Consciente de que con la llegada de la impresión offset se reducirían las ventas de barnices y colores, Georges Libéron decide diversificar el negocio y se centra en las tareas de conservación de muebles lanzando una nueva gama, la «línea azul». Presenta diferentes productos encáusticos hidrófugos, destacados en la exposición universal de París en 1900 y patentados en 1902. El encáustico Libéron, antiséptico y parasiticida, confiere a la madera un brillo inigualable al tiempo que respeta las draconianas normas de limpieza recomendadas por los especialistas en higiene de la época. Los productos encáusticos de la «línea azul», en formato de pasta o cera líquida, facilitan el mantenimiento de los suelos y muebles. La pasta O.Ké, un «producto sin rival», se convierte en el producto de conservación «milagroso» para cualquier soporte, garantizando una limpieza perfecta. El entusiasmo con el que fueron recibidas estas novedades convenció a Georges Libéron y le llevó a desarrollar nuevas fórmulas para las tareas de mantenimiento de la vivienda.

 
La historia de Libéron
¿De dónde procede la vocación «mobiliaria» del arrabal parisino de Saint-Antoine?
En el siglo XV, la abadía real de Saint-Antoine des Champs, situada al este de la Bastilla, obtiene un privilegio en virtud del cual se exime del pago de onerosos impuestos a los artesanos que se asientan en su dominio, gracias al cual éstos pueden ejercer sus oficios sin restricciones. La cercanía del Sena permite obtener madera y fomentar la instalación de profesionales del mueble: ebanistas, barnizadores, marqueteros, tapiceros, broncistas, doradores, etc.
Dictionnaire de Paris, Larousse, 1998